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El azahar del pan de muerto no está ahí por el sabor

Desde agosto hay pan de muerto en todos lados. En el súper, en la panadería de la esquina y hasta en la caja del café. Y casi todos saben igual, que es lo raro de un pan que carga tanto significado.

Porque si uno se pone a ver, cada parte del pan de muerto quiere decir algo. La forma redonda representa el ciclo de la vida y la muerte. Las tiras de arriba, las canillas, son los huesos del difunto, y se acomodan en cruz apuntando a los cuatro puntos cardinales. La bolita del centro es el cráneo.

Y el azahar, esa flor de naranjo que se le pone a la masa, no está ahí por el sabor. Se dice que ese olor es el que guía de regreso a casa a los que ya no están.

Qué buscamos cuando probamos uno

Sabiendo todo eso, da un poco de tristeza que la mayoría sepa a pan dulce cualquiera con azúcar encima. Por eso, cuando buscamos el de este año, no íbamos por el más bonito. Íbamos por el que todavía se hiciera como se debe.

Nos fijamos en tres cosas. Que el azahar se sienta y no sea un aroma artificial que se va al segundo bocado. Que la miga aguante el remojo, porque un pan de muerto que se desbarata en el café es un pan que no sirve para lo que la gente lo usa. Y que la corteza de azúcar sea parte del pan y no una capa suelta que se cae en el plato.

Por qué elegimos elaborarlo junto a Ruta de la Seda

Con Café Ruta de la Seda ya veníamos trabajando la panadería orgánica, así que conocíamos cómo hacen las cosas: fermentación natural prolongada, harinas orgánicas de distintas regiones, endulzantes orgánicos e ingredientes de comercio justo.

Esa fermentación larga es la que explica la diferencia en la miga. Un pan que se fermenta con calma desarrolla una estructura que aguanta, y por eso puedes mojarlo sin que se deshaga a la mitad del camino.

Los tres panes que vas a encontrar

Este año no hay uno, hay tres. La masa es la misma en los tres, así que lo único que cambia es si lleva relleno y de qué. Cada pieza rinde para dos personas.

Pan de Muerto Tradicional

El de siempre, y el que a nosotros nos sigue pareciendo el mejor. Sin relleno la masa queda sola y se defiende: ahí es donde se nota el azahar y la naranja. Es el que se moja en café.

Pan de Muerto Relleno de Chocolate

El que se van a pelear los niños. El chocolate es generoso y no empalaga, aunque sí le tapa un poco la nota de azahar.

Pan de Muerto Relleno de Vainilla

El más suave de los tres. La vainilla convive mejor con el azahar que el chocolate. La rebanada sí queda más pesada y pide el café sin azúcar.

Cómo nos gusta comerlo

Con un cafecito, que es lo obvio y por algo es lo obvio. Con un vaso de leche bien fría, que es lo que hacía mucha gente de niña y sigue funcionando igual. O solito, por puro antojo, a media tarde.

También va en la ofrenda, claro. Pero no hace falta esperar al dos de noviembre para abrirlo.

Una nota sobre la temporada

El pan de temporada y se hace por lotes, así que cuando se acaba se acaba hasta el año que viene. Si eres de los que les gusta tenerlo en casa durante estas semanas, conviene no dejarlo para el último.

Encuentra en Alacena de Mónica panes de muerto hechos con amor, en tamaño individual, perfectos para compartir entre dos personas. ¡Aprovéchalos mientras dure la temporada!