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El glaseado de miel y mostaza que le queda bien a todo

En estas fechas todo pasa por el horno: el pavo, la pierna, el lomo, las papas de la guarnición. Y siempre me preguntan lo mismo cuando alguien ve la foto de la mesa. Cómo le hago para que quede así de dorado. La respuesta es más simple de lo que parece. Son dos ingredientes.

 

Por qué funcionan juntos

 

La miel hace el trabajo visible: al calentarse se concentra y forma esa capa brillante que hace que cualquier pieza se vea bonita al centro de la mesa. Usamos la miel líquida orgánica de Rancho San Cayetano, que tiene cuerpo suficiente para quedarse pegada a la carne en lugar de escurrirse a la charola.

La mostaza hace el trabajo que no se ve. Sin ella, el glaseado queda empalagoso y a la tercera rebanada ya cansa. La mostaza Maille en grano corta ese dulce y deja los granitos enteros, que se sienten crujientes al morder y le dan textura a algo que de otro modo sería solo una capa lisa.

 

Lo que necesitas

 

Estas cantidades son para un pavo de 6 kilos o para una pierna de cerdo mediana. Rinde alrededor de una taza de glaseado, que es lo que se necesita para las tres pasadas.

 

 

Cómo se hace

 

Derrite la mantequilla a fuego bajo y agrega la miel. En cuanto empiece a soltar aroma, incorpora la mostaza y mezcla hasta que se integre. No dejes que hierva: si la miel se pasa de punto, el glaseado amarga. Salpimienta y retira del fuego. Lo vas a usar tibio, no caliente.

 

El truco está en las tres pasadas

 

Aquí es donde la mayoría se equivoca. El glaseado no se pone al principio ni se pone todo de una vez. La primera capa va cuando la pieza ya lleva buena parte del horneado y la superficie empezó a dorar. La segunda, una media hora después. La tercera, en los últimos diez minutos, justo antes de sacarla.

Cada capa se va secando sobre la anterior y por eso el color se construye en lugar de quemarse. Si lo pones todo desde el principio, la miel se carameliza de más y termina oscura y amarga antes de que el centro esté listo.

 

En qué más lo puedes usar

 

Lo hice pensando en el pavo, pero honestamente donde mejor funciona es en la pierna de cerdo. También va bien con el lomo y, si te sobra, con unas papitas al horno verás cómo las transforma. Si te queda glaseado, se guarda en un frasco en el refrigerador y aguanta mucho tiempo. Se vuelve a entibiar antes de usarlo.

La miel y la mostaza están este mes en Alacena de Mónica, por si quieres tenerlas a la mano antes de que empiece la corredera de diciembre.