El matcha que sí nos dieron ganas de seguir tomando

Últimamente pareciera que todo el mundo toma matcha. Está en cafeterías, Instagram, recetas, smoothies y hasta postres. Y aunque sí, hay muchísimo hype alrededor, también hay una realidad: no todos saben bien.
De hecho, antes de traer uno a Alacena de Mónica, probamos varios. Algunos eran demasiado amargos, otros tenían un sabor “verde” muy agresivo y algunos más parecían polvo decorativo bonito para TikTok, pero no algo que realmente quisieras volver a tomar. Y ahí fue donde encontramos este.
Entonces… ¿qué tiene de diferente?
Primero: el sabor. Este Matcha Gourmet Orgánico tiene un perfil mucho más equilibrado. Sigue teniendo esas notas vegetales y profundas típicas del matcha, pero con una textura más suave y un sabor que funciona increíble en bebidas y recetas reales del día a día.
No sabe a “pasto licuado”. Y honestamente, eso ya es bastante raro.
Además, está elaborado con té verde orgánico de segunda cosecha, pensado especialmente para cocina, repostería y bebidas. Eso hace que tenga un sabor más intenso y versátil, ideal para prepararlo frío, caliente o incorporarlo en recetas.
El problema no era el matcha… era cómo lo estábamos tomando
Después de probarlo varias veces en la oficina, llegamos a una conclusión: muchas personas creen que “no les gusta el matcha”, cuando en realidad nunca han probado uno bien preparado.
Porque sí: el agua demasiado caliente lo amarga, demasiado polvo lo vuelve pesado y si el matcha no es bueno desde el origen, no hay latte que lo salve.
Cuando está bien hecho, cambia muchísimo. Se siente más fresco, más limpio y hasta más cremoso. Tiene esta energía distinta al café: más estable, más tranquila. Menos golpe, más claridad.
Cómo lo estamos usando en Alacena
Lo que más nos gustó de este matcha es que no se queda solo en el típico latte. Estas son algunas de las formas en las que más lo hemos disfrutado:
- Matcha latte frío con leche de avena y hielo.
- Smoothie de plátano con matcha y vainilla.
- Yogur griego con miel, fruta y un toque de matcha.
- Hotcakes o panqués con un ligero sabor vegetal y tostado.
- Incluso en postres cremosos tipo cheesecake o mousse.
Y algo importante: no necesitas hacerlo “perfecto”. Parte de lo bonito del matcha también está en el ritual: mezclarlo, batirlo, bajarle un poquito al ritmo y hacer una pausa.
Entonces… ¿vale la pena?
Después de probarlo, sí entendimos por qué tanta gente se obsesiona con el matcha. Pero también entendimos que la calidad hace toda la diferencia.
Este fue de los primeros que realmente nos dieron ganas de seguir tomando después de la primera taza. Y cuando un producto logra eso, normalmente termina encontrando un lugar fijo en la cocina.
Encuentra el Matcha Gourmet Orgánico y el Matcha Ceremonial Orgánico en Alacena de Mónica y pruébalo como más se te antoje: en latte, smoothie o simplemente como una nueva rutina que se siente bien.










